BLOG de Marta Salvat

EL SACRIFICIO, REFLEXIONES ANTES DE UNA PSICOTERAPIA DE UCDM

Empezamos con las reflexiones para unir nuestras mentes antes de la psicoterapia.

Cabe recordar que Un Curso de Milagros es un curso destinado al ego, no es un curso que va destinado al Espíritu y podemos imaginarnos la gracia que le hace al ego este pequeño encuentro,  y más, hablando de sacrificio.

Si nuestras creencias en relación al sacrificio fueran ciertas, nosotros estaríamos en paz. Pero las creencias que nosotros hemos adoptado, más las que hemos comprado del inconsciente familiar, sobre todo, y del inconsciente colectivo, nos han llevado al punto de corroborar que ellos tienen razón. Y estamos aquí para deshacer esas percepciones erróneas y que sean sustituidas por la única percepción que existe: la percepción desde el amor.

Cuando estamos hablando de sacrificio, está claro que es una conducta que nos supone una carga puntual o temporal, que habla de no coherencia: no estoy en coherencia porque me supone una carga, me supone un desgaste, me supone un abortar situaciones que yo si desearía hacer, pero antes, son los demás. Si estamos en el sacrificio, vivimos una relación especial, porque nos estamos sacrificando por algo o alguien a quien especializamos: me sacrifico porque yo deseo ser especial para una persona, evidentemente es para sacar algo a cambio, quizás no es consciente, pero de alguna manera yo tengo la necesidad de que tú sientas que soy imprescindible para ti, de que tú sientas que yo te amo muchísimo y esto, más tarde o más temprano, alguien lo va a tener que pagar: si no lo pagas tú,  lo voy a tener que compensar por otro lado.

El sacrificio es automático si viene de creencias que nos han convencido de que hay que priorizar el estado emocional y la voluntad de los demás, complaciéncolos antes que a nosotros. Y saboteamos las experiencias que deseamos para nosotros mismos, porque valoramos a los demás y no nos comprometemos con nuestras vidas.

Cuando yo tengo una relación especial contigo y me estoy sacrificando por ti, de alguna manera te voy a hacer sentir culpable, porque todo lo que yo estoy haciendo por ti, va a costa de mi felicidad. Ten en cuenta que no únicamente te hieres tu, subvencionando el sacrificio, sino que estás haciéndolo pasar mal al otro,  aunque el otro no sea consciente, pero más tarde o más temprano , él va a conectar con la culpa, porque es inevitable. Cuando tú te sacrificas por alguien con tus actos,  inevitablemente también lo piensas e inevitablemente también lo dices, y el otro más tarde o más temprano va a sentir que es una carga, va a sentir que es un estorbo, va a sentir que te debe la vida.

 Y, ¿cómo se puede pagar el sacrificio?, pues con un castigo.

Estamos   propiciando que en algún momento la otra parte se castigue.

El sacrificio va unido al sufrimiento. El sacrificio lleva una emoción y un estado emocional que es el sufrimiento. Uno no puede estar sacrificándose y no sentir sufrimiento por ningún lado. No necesariamente tiene que sufrir físicamente, pero emocional y mentalmente, está sufriendo.

El curso dice: El sufrimiento y el sacrificio son los regalos con los que el ego “ bendice” toda unión. Una relación especial . Y aquellos que se unen ante su altar aceptan el sufrimiento y el sacrificio como precio de su unión.T15.vii.9.1-2

Al tener una relación especial con alguien, tienes una relación especial contigo mismo, y más tarde o más temprano, una de las dos partes va a entrar en el sacrificio. Se tendrá que demostrar el gran amor que hay, lo importantes que somos cada parte, la una para la otra, evitar por encima de todo,  el rechazo i el abandono.

Porque al final tenemos que reconocer que nos sacrificamos por el miedo a quedarnos solos, no tiene por qué ser consciente, evidentemente y quizás no es el miedo a quedarme solo o sola ahora pero si en un futuro. Si yo me sacrifico por ti ahora, me garantizo de que hay posibilidades de que tú en un futuro me compenses y no me dejes sola cuando yo lo necesite.

En sus iracundas alianzas, nacidas del miedo a la soledad, aunque dedicadas a la perpetuación de la misma, cada cual busca aliviar su culpabilidad haciendo que el otro se sienta más culpable.T.15.VII.9.3

Una reflexión importante: cuando estamos en el sacrificio, somos ego andantes, estamos identificados con el ego. Ser sacrificados no es ser espiritual: el sacrificio no tiene nada que ver con la espiritualidad, absolutamente nada. Que pudiera tener algo que ver con alguna religión, no lo dudo, pero esto nos aleja de lo que es el Amor.

Una cosa son sacrificios y otra cosa son responsabilidades: una madre no puede decir que se sacrifica por su hijo, porque es su responsabilidad.  No se puede negociar con esto. Es una responsabilidad de padres proteger, cuidar, mantener, dar todo lo necesario para que el hijo en un momento dado ya se valga por sí mismo. Cuando llega el momento en el que el hijo ya debe valerse por sí mismo , pero nosotros no le damos el espacio (porque queremos ser especiales) decidimos sacrificarnos por él.  A partir de ese momento, ese hijo deja de evolucionar, porque necesita cumplir las expectativas de la madre: ser un inútil, por ejemplo, o no ser capaz de salir adelante solo. Los padres tienen la responsabilidad de dar todo lo que esté a su alcance para que el hijo se valga por sí mismo y pueda independizarse con madurez emocional. Si no se da ese voto de confianza y espacio, los padres entran en sacrificio.

Recuerda con cuántos años empezaste tu a trabajar, o a qué edad te independizaste de tus padres.

Si te sientes culpable por no haber estado suficientemete presente con tus hijos, normal que estés en el sacrificio. O si quieres compensar lo que no hicieron tus padres por ti, pues igual, te sacrificas ahora para que tus hijos tengan lo que tu no tuviste.

Y los hijos reciben un mensaje claro de los padres: ellos me lo tienen que dar todo porque yo no puedo por mí mismo. No los puedo dejar. No lo voy a conseguir solo.

También hay que recordar que el sacrificio esconde un aura de miedo a la ira de Dios, una vez más, no es consciente

Me da tanto miedo Dios, que estoy dispuesta a negociar con Él, y una manera de negociar con Dios es:  me voy a sacrificar si yo a cambio consigo esto; yo voy a hacer esto si Tú a cambio intentas que esta persona no se vaya,  o haces que esta persona me quiera, o consigues un trabajo para mí. Te pago con el sacrificio.

Cuando hablamos de sacrificio hacia un Dios, ya más egoicos  no podemos estar. Y más, sabiendo que todo esto que estamos viviendo es una ilusión.

Es un momento para volver a reflexionar:  si nuestras creencias fueran ciertas, igual que las creencias de nuestros ancestros, nosotros estaríamos en paz.

Si decidimos no sacrificarnos y ser coherentes y vivir lo que deseamos y sentimos vivir, entonces el ego no va a tener más remedio que hacernos sentir culpables, por hacer lo que a nosotros nos da la gana.

Siempre estamos enganchados al ego, y ¿por qué estamos enganchados al ego?, porque una vez más no decidimos. No decidimos ver esa relación o esa situación desde los ojos del Espíritu, y como no lo decidimos, damos por supuesto que esto que estamos viviendo es real. Pero es real para el ego, y no para el Espíritu.

Si tú no decides vivir esa relación desde una santidad que te va a mostrar el Espíritu Santo, vas a estar en el sacrificio, en el sufrimiento y en la culpa, y con miedo a Dios.

Podríamos, al observar que estamos en el sacrificio, darnos cuenta de que estamos dando algo que ya tenemos. Si yo estoy dando algo que tengo, y reconozco que lo tengo, no supone un sacrificio: supone un compartir. Pero si te estoy dando algo que supone que me resta,  que me resta  a mí,  te lo estoy dando desde la desigualdad, en que tú te quedas aquello que a mí me resta, te quedas mi energía, te quedas mi ilusión, te quedas con parte de mi salud, porque considero que yo soy carente, que yo estoy limitada, porque considero que me debo a Dios primero, o me debo a quien sea,  etc. etc., El error es que, cuando estoy dando, si doy desde una zona de desigualdad, ya no estoy compartiendo y evidentemente estoy sacrificándome.

Hay una cita que también quisiera compartir que está en el Manual para el Maestro:

Aunque en la realidad el término sacrificio no tiene absolutamente ningún significado, en el mundo sí que lo tiene. Al igual que todas las cosas del mundo, su significado es temporal, y una vez que deje de haber necesidad de él, del sacrificio,  se disolverá finalmente en la nada de donde provino.M.13.1-2 Cuando tú sientas que ya no hay la necesidad de vivir el sacrificio, de alguna manera desaparece de tu vida, ya no se proyectan situaciones en las que aún se tiene la necesidad de vivir la experiencia del sacrificio, que es lo que hacemos con la psicoterapia, evidentemente.

¿Qué es realmente el sacrificio? Es el precio que se paga por creer en las ilusiones.M.13.5.1-2

De verdad que os animo a que  leais el libro,  porque el libro nos da las respuestas que desbancan al ego.

No olvides que el sacrificio es total. No hay sacrificios a medias. No puedes renunciar parcialmente al Cielo. No puedes estar en el infierno solo un poco. M.13.7.1-4

 No es que te puedas sacrificar un día si y otro día no, y tú creas que lo puedes controlar, o estás en el fango o no lo estás.

Maestro de Dios, te lo está diciendo a ti, no te olvides de lo que realmente es el sacrificio,  y recuerda lo que cada decisión que tomas significa en función de su costo. Decide en favor de Dios,  y todo se te dará sin costo alguno.M.13.8.1-2

Ya sé que repetimos esto constantemente, pero somos aprendices, si no decidimos nada, estamos decidiendo vivir la experiencia del ego, y en este caso la experiencia del ego es comprobar que lo que estamos viviendo es real, que existe el sacrificio, el sufrimiento y la separación, y todo lo que esto conlleva.

Si tú decides que esta experiencia sea la experiencia de Dios, prepárate para el milagro.  

Pero el error siempre está en no tomar decisiones, y es lamentable que solo decidamos cuando estamos chungos, cuando estámos ya muy apuraditos, pero en realidad deberíamos decidir constantemente, a través de un Instante Santo, a través de la Santificación de la situación, de los pensamientos, de lo que sea, porque estamos diciendo: apuesto por la experiencia de Dios, y no por la experiencia del ego.

Cuando ya te das cuenta de que la experiencia de Dios jamás jamás jamás  de los jamases puede incluir el sufrimiento, éste se desvanece.

Reflexiones hechas que sirven para ajustar dentro de la psicoterapia el motivo de tu consulta, para que puedas detectar bien cuál es el miedo que se esconde detrás de tu conducta en relación al sacrificio y al sufrimiento.

Entra ahora con un sentimiento de: reconozco que no sé nada, reconozco que no sé por qué estoy haciendo esto, o por qué he hecho esto, o qué escondo detrás de esta situación, reconozco que no sé lo que me sucede, pero sé que me aterra, y como sé que me aterra, entro en el sacrificio.

 

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